Peligros del EMDR

Peligros del EMDR

Lo que necesitas saber antes de dar el paso”

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Si has llegado hasta aquí, probablemente lo hayas hecho después de leer cosas contradictorias sobre el EMDR. Por un lado, has visto testimonios que hablan de él casi como un milagro. Por otro, quizá te has topado con comentarios que generan dudas: que puede ser «demasiado intenso», que puede «removerte por dentro» más de lo que esperabas, o incluso que puede ser perjudicial si no se hace bien.

Y si encima ya has pasado por terapia antes y sientes que no terminó de funcionar, es normal que antes de intentarlo de nuevo necesites entender bien qué es esto a lo que te estás planteando exponerte. No es desconfianza sin sentido: es prudencia. Y mereces respuestas claras, no promesas vacías ni tecnicismos que no ayudan.

Por qué genera tantas dudas

El EMDR se ha hecho muy popular en los últimos años, sobre todo en redes sociales. Eso tiene una parte buena: ha ayudado a que mucha gente conozca una herramienta que antes era prácticamente desconocida fuera del ámbito clínico. Pero también tiene una parte menos buena: cuando algo se vuelve viral, también se simplifica, se exagera y, a veces, se distorsiona.

Así que cuando buscas «peligros del EMDR», es probable que encuentres de todo: desde información seria hasta opiniones sueltas de personas que tuvieron una mala experiencia sin que se sepa muy bien en qué contexto, con qué profesional o con qué preparación previa.

Esa mezcla de información genera, comprensiblemente, miedo a «abrir la caja». Miedo a que removiendo algo doloroso del pasado, las cosas empeoren en lugar de mejorar.

Lo que dice la evidencia

El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing, o Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es una metodología psicoterapéutica avalada científicamente, recomendada por organizaciones de salud como la Organización Mundial de la Salud para el tratamiento del trauma. No es una moda pasajera ni una técnica improvisada: lleva décadas de investigación detrás.

Su objetivo es ayudar al cerebro a «digerir» experiencias que quedaron emocionalmente bloqueadas, de forma que dejen de activarse en el presente con la misma intensidad que cuando ocurrieron. No borra recuerdos ni los hace desaparecer, pero sí ayuda a que dejen de doler de la misma manera.

Dicho esto, como cualquier intervención que trabaja con material emocional sensible, el EMDR no está exento de riesgos si se aplica de forma inadecuada. Y aquí está, probablemente, la respuesta que de verdad estás buscando.

El verdadero "peligro" del EMDR

La mayoría de experiencias negativas que circulan sobre el EMDR no tienen que ver con la técnica en sí misma, sino con cómo y por quién se aplica. Algunos ejemplos de lo que puede salir mal cuando no se hace correctamente:

  • Empezar a procesar un recuerdo traumático sin haber preparado primero a la persona. El EMDR no es «ponerse a mover los ojos» desde la primera sesión. Antes hay una fase imprescindible de evaluación y estabilización, en la que el o la profesional conoce tu historia, valora tus recursos emocionales y se asegura de que estás en condiciones de afrontar ese proceso.
  • No contar con formación específica y acreditada en EMDR. No es una técnica que se aprenda en un curso de fin de semana. Aplicarla sin la formación adecuada puede hacer que el procesamiento se quede «a medias», que la persona se quede con emociones muy activadas al final de la sesión, o que se reactiven recuerdos sin las herramientas necesarias para acompañar ese proceso.
  • No adaptar el ritmo a cada persona. Cada historia y cada sistema nervioso son distintos. Una sesión mal ritmada, demasiado rápida o sin las pausas necesarias, puede generar una sensación de desbordamiento que nada tiene que ver con el EMDR en sí, sino con cómo se ha conducido la sesión.

En resumen: el riesgo no está en la herramienta, está en usarla sin la experiencia, la formación y la sensibilidad clínica necesarias. Lo mismo ocurriría con cualquier intervención terapéutica seria.

¿Y si durante el proceso me siento peor?

Es importante que sepas algo: es habitual sentir emociones intensas durante o después de una sesión de EMDR bien conducida. Esto no significa que algo vaya mal. Cuando empezamos a trabajar con experiencias que llevaban tiempo «guardadas», es normal que en algún momento del proceso aparezcan emociones que antes no se permitían salir.

La diferencia está en que, con un profesional con experiencia, esto ocurre dentro de un espacio seguro, acompañado, con tiempo para procesarlo y con herramientas de regulación si lo necesitas. No se trata de «removerte y dejarte así», sino de acompañarte mientras tu propio sistema hace ese trabajo de reordenar lo que llevabas dentro.

¿Es seguro hacer EMDR?

Sí, cuando se realiza con un profesional sanitario formado específicamente en esta metodología, dentro de un proceso terapéutico que incluye evaluación previa, preparación y seguimiento. El EMDR en sí mismo es una herramienta segura y respaldada por décadas de estudios. El factor que realmente marca la diferencia entre una buena y una mala experiencia es la persona que está al otro lado, su formación y la forma en que estructura el proceso contigo.

Por eso, más que preguntarte «¿es peligroso el EMDR?», la pregunta que de verdad te ayudará es: «¿esta persona tiene la formación y la experiencia necesarias para acompañarme con esta herramienta?».

No tienes que decidirlo solo/a

Si quieres saber más sobre cómo trabajamos el EMDR en nuestro equipo, con qué garantías y cómo adaptamos cada proceso a la persona que tenemos delante, puedes conocer más sobre nuestro servicio de Terapia EMDR y, si lo prefieres, dar un primer paso sin compromiso a través de una primera sesión orientativa.

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