Cuando la vida duele, el entorno cura

El poder sanador de lo que nos rodea.

Cuando la vida duele, el entorno cura

¿Cuanto importa nuestro alrededor?

¿Alguna vez te habías reflexionado sobre la posibilidad de que lo que ves, escuchas y sientes a diario puede ser parte de tu bienestar?

Si no lo has hecho, te invito a ello. Porque la realidad es que “cuando la vida duele, el entorno cura”

Cuando atravesamos una pérdida, una decepción, una crisis existencial o simplemente cargamos con el peso del día a día, podemos cometer el grave error de encerrarnos en nosotros mismos.

Sin embargo, te invito a prestar atención a lo que te rodea: las personas, la naturaleza, el arte, la música, la compañía y hasta el silencio.

Todos tienen un poder sanador que muchas veces desperdiciamos.

Ninguno elimina el dolor, pero acompañan, sostienen y transforman. Y eso es terapia.

A veces es un abrazo silencioso de alguien que nos quiere, otras veces es el sonido del mar, el canto de un pájaro al amanecer, o simplemente la presencia de alguien que no juzga, solo está.

Piénsalo, cuando la vida duele, no estamos solos.

El entorno —si lo permitimos— puede recordarnos que incluso en medio del sufrimiento, hay belleza, cuidado, amor y esperanza.

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