EM Y TRAUMA

Trauma y riesgo de esclerosis múltiple: ¿qué dice la ciencia?

EM Y TRAUMA

¿Existe relación entre haber vivido experiencias adversas y padecer EM?

Cada vez más investigaciones apuntan a que vivir experiencias traumáticas en la infancia, podría aumentar el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple (EM) más adelante en la vida. Aunque esto no significa que el trauma cause EM directamente, sí parece haber una relación significativa, especialmente cuando el trauma es intenso o repetido.

¿Qué dice la ciencia?

• Estudios con miles de mujeres han encontrado que quienes sufrieron abuso en la infancia presentan más riesgo de desarrollar EM, en especial tras abusos emocionales o sexuales.
• Las personas con EM también tienden a recordar más episodios de negligencia emocional o maltrato en su infancia en comparación con quienes no tienen la enfermedad.
• Algunos estudios incluso muestran que, en quienes ya tienen EM, los eventos traumáticos o altamente estresantes en la edad adulta pueden aumentar el riesgo de recaídas.

¿Cómo puede explicarse esto?

La ciencia está empezando a comprender el impacto profundo que el estrés y el trauma tienen sobre el cuerpo y el sistema inmunológico:
El estrés crónico en la infancia puede alterar el sistema de respuesta al estrés (eje HPA) y provocar un estado de inflamación persistente.
• Modelos animales han mostrado que situaciones de estrés temprano hacen que el organismo reaccione de forma más intensa y desregulada a enfermedades similares a la EM.

⚠️ Importante.

No se puede demostrar una relación causa-efecto directa entre haber vivido experiencias traumáticas en la infancia y padecer EM.

¿Qué significa esto en la práctica?

Aunque no se puede afirmar que el trauma cause EM, sí es razonable considerar que el maltrato infantil, especialmente emocional o sexual, puede aumentar la vulnerabilidad. Además, en personas con EM, el estrés severo puede empeorar el curso de la enfermedad.

Conclusión

La relación entre trauma y esclerosis múltiple está ganando fuerza en la investigación científica. El abuso emocional o sexual en la infancia podría actuar como un factor psicosocial de riesgo que influye en cómo y cuándo se desarrolla la enfermedad, así como en su evolución.

Reconocer esta conexión abre la puerta a intervenciones psicológicas preventivas y a un enfoque más integral en el tratamiento de la EM, donde la salud emocional y el trauma sean tenidos en cuenta desde el inicio.

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